Aviso no solicitado sobre restaurantebalintxarreketa.com, escrito por Guillermo Urruchua · no estoy relacionado con quien os lleva la web · esta página se retira el 17 de octubre de 2026

Aviso · Laudio · 27 de septiembre de 2026

Vuestra dirección manda a la gente, automáticamente, a una web de apuestas

El dominio es vuestro desde 2008. Alguien ha puesto un desvío encima.

Qué hay exactamente

Escribid restaurantebalintxarreketa.com en el navegador. No llegáis a vuestra web: el servidor contesta con un 301 —que es la orden de «vete a otro sitio»— y os lleva a otra dirección, que a su vez lleva a una página de tragaperras titulada:

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Está en indonesio. Slot gacor es el término habitual del spam indonesio de tragaperras; lo he visto esta semana en otras webs de aquí.

Y esto es lo que cambia todo

He mirado el registro público del dominio. restaurantebalintxarreketa.com está registrado desde el 5 de noviembre de 2008 y sigue a nombre de quien lo registró. No lo habéis perdido: es vuestro.

Lo que hay es un desvío puesto encima. Eso se quita, y se quita desde donde esté puesto: o en el alojamiento de vuestra web, o en la configuración del propio dominio.

Un aviso con fecha

Ese registro caduca el 5 de noviembre de 2026. Quedan cinco semanas. Si nadie lo renueva, dejará de ser vuestro de verdad, y entonces ya no habrá nada que hacer. Merece la pena comprobar hoy quién lo tiene a su nombre y que la renovación esté puesta.

Compruébalo tú, en treinta segundos

Escribid vuestra dirección en el navegador y mirad dónde acabáis. No hace falta nada más.

restaurantebalintxarreketa.com

Y para ver la fecha de caducidad del dominio, buscad «whois restaurantebalintxarreketa.com» en cualquier buscador: sale en la primera página que abráis.

No hace falta creerme. Es lo bueno de esto: se ve.

Por qué corre prisa

Esto es más sencillo y más urgente que la mayoría de los casos que he visto esta semana, y por eso os escribo.

Ahora mismo no tenéis web. Quien escriba vuestra dirección —un cliente, alguien que os busca en Laudio, alguien que guarda vuestra tarjeta— acaba en una página de apuestas. Y Google, que también la sigue, ve que vuestro dominio manda a una web de tragaperras.

Pero el dominio es vuestro. Quitar un desvío es cuestión de minutos para quien tenga las claves. Lo que hay que averiguar, y eso sí lleva más rato, es quién lo puso y cómo.

Y lo de la renovación del 5 de noviembre, que no se os pase.

Esto no es culpa de quien os hizo la web. Una intrusión le pasa a webs bien hechas continuamente, y por caminos muy distintos. Cuál fue el vuestro no lo sé y no lo voy a adivinar. Lo digo para que nadie se lo tome como un reproche.

Qué hacer, por orden

  1. Pasádselo hoy a quien os lleve la webCon esta página basta. No hace falta que sepan nada más: con ver la dirección o buscar la palabra, lo entienden en un minuto.
  2. Que cambien las contraseñasLas del gestor de la web, las del alojamiento y las del FTP si lo hay. Antes de limpiar nada, porque si no se vuelve a llenar.
  3. Que limpien y actualicenQuitar lo que está metido, actualizar el gestor y todos los complementos, y borrar los que ya no se usen. Por ahí suele entrar.
  4. Que lo digan en Google Search ConsoleEs gratis. Se pide una revisión y Google vuelve a mirar el sitio. Si no se pide, la penalización puede tardar meses en irse sola.
  5. Y que dejen puesta una copia de seguridad automáticaSemanal, y que se pueda volver atrás. Es lo que convierte un susto en media hora de trabajo.

Nada de esto lo tenéis que contratar conmigo. Lo normal es que lo arregle quien ya os lleva la web, y probablemente en un rato.

Y quién soy yo

Me llamo Guillermo Urruchua y hago webs aquí en Bizkaia. Estaba pasando un detector por las webs de hostelería y alojamiento de Álava —doscientas cuarenta y nueve, del fichero oficial de turismo del Gobierno Vasco— y la vuestra saltó.

No os conozco, nadie me ha mandado escribiros y esta página no me la ha pedido nadie. La he hecho porque me pareció que había que decíroslo.

Si algún día queréis que alguien mire vuestra web con calma —esto, y lo demás— podéis escribirme. Y si no, también: lo de arriba sigue valiendo igual.